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LOS ASTROS Y EL HOMBRE

¿Por qué la Naturaleza concede a una persona el ingenio, a otra la memoria, a esta la fuerza de voluntad, a aquella el talento, a esta otra la sagacidad, a esa la constancia?

Todos los astros tienen analogía directa con las cosas terrestres, dicho se está que cada ser humano nace bajo la influencia de un planeta determinado; procediendo de este hecho la desigualdad que creéis advertir en la obra de la Naturaleza.

Los antiguos cabalistas dividían a los hombres, por esta razón, en 7 categorías bien determinadas, cada una de las cuales sufría la influencia, más o menos vehemente, de un astro principal, pudiendo recibir también de otros astros influencias secundarias.

Así son siete los colores principales, por medio de cuyas mezclas y combinaciones se obtiene una completa diversidad de tonos,  aunque conservando siempre la armonía generadora, así también, son siete las signaturas que los magos admiten en el hombre, y del mismo modo que un objeto, revistiendo principalmente un color determinado, no refleja los otros de una manera absoluta, puesto que tal o cual circunstancia puede hacerlos reaparecer, de la misma manera en los seres humanos prepondera tal o cual temperamento, tal o cual rasgo, sea por conformación hereditaria, sea por la hora de su nacimiento.

La astromancia tuvo origen entre los Caldeos, extendiéndose luego por todo Egipto, primero, y más tarde por todo Oriente.

Tanto los planetas como las constelaciones o casas en que estos se detienen en su marcha a través del espacio, tienen analogía con las cosas terrestres y nos dan indicio, sabiendo encontrar sus constelaciones, de las cosas ocultas; pronostican al hombre sus maldades y miserias, influyen en el curso de su vida, le enferman o le curan; en una palabra, ejercen una influencia poderosa en todas las acciones de su vida.

Los siete planetas son: Sol, Luna, Venus, Marte, Júpiter, Mercurio y Saturno.

El Sol preside la cabeza; la Luna, el brazo derecho; Venus, el izquierdo; Júpiter, el estómago; Marte, las partes sexuales; Mercurio, el pie derecho, y Saturno, el izquierdo.

Las constelaciones gobiernan; Aries, la cabeza; Taurus, el cuello; Géminis, los brazos y la espalda; Cáncer, el pecho y el corazón; Leo, el estómago; Virgo, el vientre; Libra, los riñones; Escorpio, las partes sexuales; Sagitario, los muslos; Capricornio, las rodillas; acuario, las piernas y Piscis, los pies.

Presiden, asimismo, los siete agujeros de la cabeza, en la forma siguiente: Saturno y Júpiter, las dos orejas; y Marte y Venus, las dos fosas nasales; el Sol y la Luna, los dos ojos; y Mercurio, la boca.

Cada uno de los signos del zodiaco ocupa un lugar que se llama casa celeste del Sol, cuyas doce casas cortan también el zodiaco en 12 partes, cada una de las cuales ocupa 30º grados. De aquí los doce meses del año y los 28,29,30 o 31 días de cada mes, tiempo que permanece el Sol en cada una de esas casas.

 


Calendario alemán de 1333 que muestra al «Hombre Zodiacal»

El texto que acabamos de escuchar es un fragmento que pertenece a un calendario alemán de 1333 donde se haya expuesto un dibujo que pretendía explicar la relación entre las partes del cuerpo humano y los astros; este tipo de calendario era muy frecuente en el medioevo, y ningún médico, que se preciara como tal, realizaba operaciones o recetaba a sus enfermos sin primero consultarlos. Y es que esta postura médica, venía por tradición, desde la cultura grecorromana, pues, HIPÓCRATES el «Padre de la medicina», incluía la astrología como una asignatura imprescindible para los estudiantes de medicina, para conocer los momentos más oportunos para la recolección de ciertas plantas y los días críticos de las enfermedades para aplicar con más éxito los remedios. Asimismo, en Roma, Galeno, médico personal de Marco Aurelio. Obligaba a que se estudiase minuciosamente la posición de los astros en cada fase de la enfermedad del paciente. Luego estaban los Augures, los arúspices y astrólogos que se basaban en los astros para señalar tanto eventos sociales como personales de los emperadores y demás altos cargos. Todo ese bagaje cultural de los astros, en relación con el hombre, siguió un curso lineal en el tiempo que abarca la más remota Antigüedad y que aún permanecen reminiscencias hasta nuestros días.

Etimologías

En el estudio de la historia de las constelaciones el zodiaco tiene gran importancia, ya que está formado por constelaciones situadas en el camino del Sol, la Luna y los planetas, es decir, la eclíptica, por lo que no es extraño que desde la antigüedad se le diese prioridad a su estudio. El número de doce constelaciones zodiacales parte del año lunar y su adaptación a los doce meses de un año solar.

El nombre ZODIACO deriva del griego κυκλος ζοιδιον, el “círculo de animalitos”. HORÓSCOPO proviene del griego y del egipcio (Horo -del egipcio- y skopo -del griego) que traducido significa “mirar a Horus”, o lo que es lo mismo, según su simbología, “mirar al horizonte”. Ahora bien, es necesario hacer distinción entre lo que llamamos Astronomía y Astrología. Veremos que son disciplinas distintas pero incluyentes.

Conceptos

La astronomía es el estudio científico de los cuerpos celestes, como estrellas, planetas, luna, cometas y meteoros. Mientras que La astrología es una actividad más imaginativa que trata de explicar e interpretar la influencia de esos cuerpos celestes sobre la vida terrestre. Es decir, que los zodiacos partirían de la astrología y ésta se basa en la astronomía.

Ambas disciplinas surgieron en Mesopotamia hace más de 7000 años, cuando los observadores del cielo empezaron a llevar registros exactos de los movimientos del Sol, la luna y las estrellas, tales como que había unas cuantas estrellas que no permanecían en la misma posición respecto a las demás y que junto con el Sol y la Luna, – las «estrellas errantes”, – se desplazaban a lo largo de una banda estrecha de cielo conocida como Zodiaco. Hoy en día sabemos que esos astros errantes no son estrellas sino planetas. Con el paso del tiempo los mesopotámicos asignaron significados y deidades residentes a los planetas, según su apariencia. Además de observar los movimientos del cosmos, los astrónomos mesopotámicos trataron de hallar una relación entre lo que veían y los acontecimientos que sucedían en la Tierra: terremotos, inundaciones y otros desastres naturales. Su razonamiento era muy simple: creían que todo el universo estaba conectado y que los hechos que tenían lugar en el cielo tenían que reflejar hechos ocurridos en la Tierra, o incluso presagiarlos.

Así pues, la astrología, en su forma más básica, se convirtió en una herramienta muy importante para la adivinación. Sus practicantes buscaban profecías en el firmamento y hacían sus predicciones.

En la astrología el zodíaco está basado en la división en doce partes iguales de la banda celeste-la eclíptica- que es el camino aparente que recorre el sol durante el año en la bóveda celeste. Cada sector contiene la constelación tradicional a la que debe su nombre.

El concepto de zodíaco fue originariamente propuesto por los Babilónicos, antes del 2000 a.C., como un calendario con el que visualizar el paso del tiempo. La región zodiacal fue dividida en doce partes al igual que aparecen doce lunas cada año, pues tenían adoptado el año lunar y no el solar. Correspondió a los griegos sistematizarlo y legarlo a nuestra cultura. Desde Babilonia, y gracias a Alejandro Magno, gran seguidor de este tipo de creencias, se propagó por toda Asia. De los babilonios pasó a los asirios y de ellos a los egipcios.

Fue desde Egipto desde donde se propagó a todo el mundo, y donde se comenzaron a sentar las bases de la Astrología actual.

La Astrología Horoscópica es un sistema que algunos dicen se desarrolló en el Egipto helenístico alrededor de los siglos I y II d.C. Un Horóscopo era calculado normalmente para el momento del nacimiento de un individuo, o para emprender un evento, bajo la premisa de que los alineamientos de los cielos para ese instante determinan la naturaleza del sujeto en cuestión.

 Se han concebido al menos tres tipos de astrología horoscópica:

  1.  La llamada Astrología natal: su estudio es el horóscopo del momento del nacimiento de un individuo: en el imperio romano S.III d.C. el gramático Censorino escribe De die natali liber como regalo de cumpleaños para el que seguramente fue su patrono, Quinto Cerelio. Se trata de un estudio acerca del tiempo, del paso de los días, meses, años y ciclos de diversas cosas desde el momento de la gestación humana y los orígenes del hombre hasta el cataclismo final, para situar el aniversario de su patrón en el armazón cósmico del tiempo y asegurarle una larga vida.
  2.  Le sigue la Astrología horaria: que como su propio nombre lo indica, es usada para responder una pregunta especifica con la carta del momento exacto en que se hace la pregunta.
  3.  Y finalmente, la Astrología Mundana que es la aplicación de la astrología a eventos del mundo, incluyendo el clima, los terremotos, el crecimiento de imperios y religiones. Etc.

Según la astrología occidental, las personas nacidas bajo un signo del zodiaco tienen una personalidad y un futuro común, que depende del signo en cuestión.

Los signos del zodíaco, en realidad, son dibujos caprichosos que los seres humanos diseñaron en el cielo con fines orientativos, y estos varían dependiendo de cada cultura.

Los doce signos tal y como los conocemos hoy en día fueron enumerados por el astrónomo griego Claudio Ptolomeo, basándose en el sistema astrológico sumerio. Aunque se utilizan los mismos nombres para los doce signos astrológicos del Zodiaco, que para doce de las catorce constelaciones astronómicas hay una importante diferencia: los signos son secciones geométricas de igual tamaño, cada una abarcando 30º y correspondiéndose a un periodo aproximado de un mes, las constelaciones tienen formas más irregulares, no correspondiéndose ambas en ningún caso.  También hay que remarcar que las fechas astronómicas reales del Zodiaco indican la constelación en la que está situado el disco solar en esa época del año, así se observa desde la Tierra.

Astronomía y Constelaciones

Los seres humanos han admirado y estudiado siempre el firmamento. En él, su imaginación ha forjado diversas figuras que a su parecer forman las estrellas. A esas figuras -las constelaciones- se les han dado nombres de acuerdo con la cultura y a la época en que fueron observadas. Por lo general, a toda constelación se le asocia una leyenda correspondiente a la mitología grecolatina. En la franja zodiacal los antiguos griegos situaron 12 constelaciones. A este conjunto se le conoce como constelaciones del zodiaco. En esta franja ocurre el movimiento aparente de los planetas a excepción de Plutón, cuyo movimiento se sale de esa franja. Y dieron a la mayoría de las 12 constelaciones zodiacales nombres de animales de su mitología: carnero (Aries), toro (Tauro), gemelos (Géminis), cangrejo (Cáncer), león (Leo), virgen (Virgo), balanza (Libra), escorpión (Scorpio), el arquero (Sagitario), la cabra (Capricornio), el aguador (Acuario) y los peces (Piscis). Aproximadamente cada 30 días sobre cada una de estas constelaciones se situaba el sol.

Historia

Históricamente, la clasificación de las constelaciones es el reflejo de diferentes épocas y del espíritu creador de muchos pueblos. Pueden clasificarse en 3 grandes grupos.

1.– Constelaciones que provienen de la antigüedad. Son 47 y sus nombres tienen origen mitológico, específicamente de los mitos, leyendas clásicas griegas, y de civilizaciones anteriores como la mesopotámica y la egipcia.

2.– Constelaciones clasificadas y nombradas después de Ptolomeo (S. II d. C.), específicamente en los siglos XVII y XVIII. Son 36 y tienen nombres como indio, pavo, ave del paraíso, sextante, escudo, reloj, brújula…

3.– Las 5 constelaciones restantes fueron nombradas en 1922 por acuerdo de la unión astronómica internacional (UAL). En ese año, por consenso, se clasificó al firmamento en 88 constelaciones; 8 años después en 1930, gracias al trabajo del belga Eugene Delporte, se delimitaron claramente las fronteras entre esas 88 constelaciones.

Hacia el siglo V antes de cristo (hace unos 2500 años) hace su aparición la astrología personalizada tal y como la conocemos hoy en día. El primer horóscopo personalizado, basado en las constelaciones zodiacales babilonias (sin Aries), data del 409 a.C. Después de Alejandro Magno esta práctica se extendería por todo el mundo: primero los griegos, después los romanos y finalmente nosotros.

Es necesario remarcar el proceso por el cual se creó la noción de zodiaco, proceso que podemos resumir en varias fases:

  1. Identificación de ciertas constelaciones por las que pasa siempre el Sol o la Luna. Los astrónomos mesopotámicos identificaron unas 18 constelaciones.
  2. Reducción del número de constelaciones a doce para hacerlas coincidir con los doce meses lunares.
  3. Formalización del concepto de eclíptica e introducción de doce constelaciones con el mismo tamaño (30º).
  4. Introducción del concepto de signo zodiacal como segmento de la eclíptica, independiente en cierta manera de cada constelación. Este concepto es el que sería usado por la astrología, como disciplina separada de la astronomía.

MESOPOTAMIA

En Mesopotamia es donde se debe buscar el origen de dibujar figuras a partir del cielo. Los mitos sobre dioses y héroes se asocian rápidamente a las estrellas y planetas más importantes. La primera referencia escrita a un astro, se encuentra en una tablilla del 2500 a.C en la que se nombra a las Pléyades como «Mul−Mul» («Mul» «astro») Es en el período babilónico antiguo (2000−1500 a.C.), cuando se encuentran ya las primeras observaciones astronómicas sistemáticas, diferentes calendarios del sol y la luna y las primeras representaciones pictóricas de constelaciones: cilindros sellos sumerios y acadios con representaciones de lo que parecen ser muchas de las constelaciones clásicas.

Con el surgir del poder babilónico (1500−1000 a.C.), la Astronomía inunda la vida de aquellas gentes con el nacimiento de la «astronomía judicial»: se asocia la observación de un evento astronómico a un hecho social−político concreto. Hacen su aparición las primeras representaciones clásicas de constelaciones en los kudurrus, estelas con valor de acta referida a donaciones de terrenos e inmuebles en beneficio de una comunidad o personaje importante. En algunos de ellos los símbolos de los dioses aparecen aparentemente siguiendo la distribución de las constelaciones en el cielo. Se puede decir que seis de las constelaciones zodiacales clásicas tal y como las conocemos, provienen claramente de este periodo (aunque su origen es seguramente muy anterior): Tauro, Leo, Escorpio, Sagitario, Capricornio y Acuario.

En el período asirio (1100−612 a C) tenemos las «Tablas de Mul−Apin» en las que se catalogan estrellas, planetas y asterismos, se describen ciclos planetarios, … y se describe el «Camino de la Luna»: las constelaciones por las que discurre la Luna en su ciclo, origen del horóscopo, son dieciocho, algunas coincidentes con las zodiacales (Tauro, Geminis, Leo,Virgo, Libra, Scorpius, Saggitarius y Capricornus), otras que en su forma incluyen a actuales constelaciones zodiacales (Cancri, Aquarius, Pisces y Aries).

 En el siglo V a. C las constelaciones del «Camino de la Luna» pasan de 18 a las 12 actuales para igualar el número de constelaciones al de meses (entendiendo aquí mes como lunación), con lo que cada mes lleva asociada una constelación.

EGIPTO

En los mitos egipcios, al contrario que en los mesopotámicos, las estrellas son consideradas dioses o «almas» (ya sea con las estrellas formando grupos o individualmente), y los planetas como de menor relevancia.

La gran importancia que la Astronomía tuvo en esta civilización se manifiesta en la elaboración de complejos calendarios desde épocas remotas. Anticipemos que Julio César S. I d.C encargó la reforma del calendario al egipcio Sosígenes Las constelaciones en el antiguo Egipto no tenían el marcado carácter figurativo que en Mesopotamia. La primera vez que se creyó encontrar el Origen de las Constelaciones fue durante la campaña militar de Napoleón Bonaparte en Egipto. Al mismo tiempo que se encontró la famosa Piedra Rosetta, se descubrió en Denderah un templo, en una de cuyas salas estaban representadas un conjunto de figuras humanas y de animales, entre las que se distinguen perfectamente los doce signos de las Constelaciones del Zodíaco Los mitos egipcios no pasaron a la cultura clásica ni por tanto a las constelaciones griegas, romanas y actuales.

GRECIA Y LOS PUEBLOS DEL MEDITERRÁNEO

Los pueblos que navegaban por el Mediterráneo ya desde antes del siglo X a. C. utilizaron las estrellas para orientarse en sus navegaciones lejos de las costas. Algunos estudiosos sostienen que el origen de las constelaciones no debería buscarse en la astronomía mesopotámica, sino en la civilización minoica y fenicia anterior al primer milenio a C. Las primeras referencias escritas sobre el tema se encuentran en la obra de Homero. Tanto en la Ilíada como en la Odisea hay referencias a diversas constelaciones. Pero es en la obra de Arato llamada Fenomeinon hacia el 300 a.C. que surge la primera aparición de las constelaciones actuales, a excepción de Libra, constelación que llama “Las Pinzas”, totalmente relacionada con el signo Escorpio.

De la época griega fue PITÁGORAS, hacia el 500 a. C, quien hizo una serie de importantes avances en la astronomía. Reconoció que la tierra era una esfera. También reconoció que la órbita de la Luna estaba inclinada hacia el ecuador de la Tierra y fue uno de los primeros en darse cuenta de que Venus como estrella de la tarde fue el mismo planeta que Venus como estrella de la mañana.

Y ya en la época Helenística se escribieron en griego obras literarias que forjaron las bases sobre estas materias: el mencionado Arato con su obra “Fenómenos” del s. III a.C.; el Catasterismos de Erastóstenes de la misma época. 

LOS FENÓMENOSDE ARATO (310 a.C-240 a. C)

Las constelaciones clásicas aparecen descritas detalladamente por primera vez en la cultura occidental en esta obra.

LOS CATASTERISMOS DE ERATÓSTENES (276-195 a.C., aprox.), segundo director de la famosa Biblioteca de Alejandría. La obra que más nos interesa es Catasterismos (Καταστερισμοί), “transformación en estrellas”. Esta obra se convertirá en referencia obligada para todos los astrónomos posteriores, hasta la actualidad. En ella explica los orígenes de las distintas constelaciones y asterismos según la mitología griega, indicando el porqué de esta transformación en estrellas de los diversos héroes y dioses representados en el cielo.

ROMA

La aristocracia republicana romana veía en la astrología una de las muchas influencias exóticas griegas u orientales poco acordes con los ideales romanos. Esto no indica para nada que los romanos no tuvieran sus sistemas de adivi-nación para comprobar la voluntad de los dioses para el éxito o fracaso de sus acciones, ya que no emprendían ninguna empresa importante (por ej. Matrimonio, guerra…) sin observar no los astros sino el vuelo de las aves o las entrañas de los animales.

Así más que con buenos astrólogos contaban con colegios de augures: expertos en la adivinación observando el vuelo de las aves y harúspices expertos en la adivinación mediante el examen de las vísceras de animales.

Por ello no nos ha de extrañar que cuando Julio César emprendió la reforma del calendario se lo encargara al astrónomo egipcio Sosígenes. Va a ser tras la incorporación de Grecia como provincia romana (146.a.C) cuando empezó a desarrollarse la astronomía y astrología en Roma siendo su influencia ya notable en el Imperio a partir incluso de Augusto. Aunque ya antes algunos escritores como: Varrón, que introdujo el signo de Libra, se habían ocupado de estas disciplinas. Cicerón, cuya postura era moderada en relación a la astrología: creía que los astros podían influir en cierta medida en las cosas terrestres, pero de ningún modo en todas ellas. Así lo expone en: De Divinatione desarrolla diversas tesis contra la astrología vulgar: el efecto del entorno y el semen (herencia genética) sobre los nacidos…»Comentarios a los fenómenos de Arato», «De Fato».

La primera publicación de un horóscopo en época romana data del 62 a.C. en las montañas de Tarso, y representa el horóscopo de la coronación del rey Antíoco I.

Julio César tuvo momentos de tolerancia e intolerancia con los astrólogos: el astrólogo romano Spurinna le había escrito varias veces advirtiéndole de peligros que veía en su carrera, incluida la de los idus de marzo Su sucesor Octavio Augusto fue algo más proclive a tolerar la astrología, no obstante mantuvo diversas prohibiciones, algunas tan severas como la pena de muerte para quien hiciese su horóscopo, a pesar de que Suetonio nos relata que Augusto había publicado su propio horóscopo e incluso acuñó una moneda de plata con la imagen de Capricornio Con Augusto comienza una época de lo que podíamos llamar auge de la astrología

política: tanto el emperador Augusto como su sucesor Tiberio mantenían astrólogos para el control de los horóscopos de los posibles candidatos a las altas magistraturas y eventualmente poderse librar de posibles competidores.

La influencia en la política y sociedad de la astrología en esos momentos se debe fundamentalmente a dos fenómenos diferentes pero concluyentes:

*uno fue la difusión de la religión de Mitra en los ambientes más populares;

*el otro, la difusión del estoicismo griego en los estratos de mayor nivel cultural.

Ambos, el mitraísmo y el estoicismo incluyen en sus doctrinas un importante fondo cultural astrológico fruto de sus caracteres cosmopolitas.

SIMBOLOGÍA

Ha habido diferentes explicaciones de los signos del zodiaco como la que subrayaba el físico inglés Isaac Newton en la que las constelaciones zodiacales rendían homenaje a diferentes mitos grecorromanos así el de Jasón y los argonautas y su viaje en busca del vellocino de oro. Corresponde al de Aries sería el propio vellocino, Leo el héroe Heracles que vestía la piel del león de Citerón, Géminis los gemelos Cástor y Pólux, Virgo a la sacerdotisa del templo donde se custodiaba el vellocino… Relaciones que profundizaremos en diversas entregas con mucho más detalle, al igual que sus simbolismos, que analizaremos signo por signo.

Existe también otras simbologías que atañen más bien a correspondencias psicológicas. Aquí nos conformaremos con señalar estas correspondencias en cuatro triadas que marcan las estaciones.

Piscis. Aries. Tauro. Este conjunto correspondería al período mitológico de Urano, el de la exuberancia biológica indiferenciada; es el de dos principios o energías cósmicas que se expresan desde el punto de vista humano por el carácter instintivo-prerracional. que se traduce por la supremacía de lo inconsciente, la impulsividad. la sensorialidad y el predominio de las facultades imaginativas.

Géminis. Cáncer y Leo. Corresponde al periodo mitológico de Cronos, el de una parada en la evolución, tiempo marcado por una necesidad de ubicación, de separación, de clasificación. de conceptualización, en el que el cuidado del orden predomina sobre el del progreso. «los principios de disociación. La entidad humana se separa del estado colectivo indiferenciado primitivo; se individualiza, nace a la conciencia del yo, luego a la del no yo, al sentido de la dualidad, y

concibe todo a partir de la distinción sujeto objeto. Este período es el del discernimiento y el análisis. pero también de las oposiciones, de las disensiones y de la lucha entre los opuestos que resulta de la disociación. La inteligencia analítica y la conciencia racional dominan. La conciencia del yo fuertemente desarrollada inclina hacia el egocentrismo.»

Virgo, Libra y Scorpio. Corresponde al período mitológico de Zeus, marcado por un nuevo comienzo evolutivo, pero que estará caracterizado esta vez por la organización, la jerarquía, en pocas palabras por una evolución armonizada. Es el comienzo de la nueva subida hacia el -> cenit, cuando la conciencia suprarracional y la iluminación comienzan a despuntar. Esta fase es la de «los principios de asociación que se expresan por el nacimiento del sentimiento justo y la búsqueda del equilibrio entre las facultades psicológicas, y también entre el yo y el no yo, entre lo subjetivo y lo objetivo. La conciencia se hace sensible a las manifestaciones de la intuición.»

Sagitario, Capricornio y Acuario. Podría decirse que en este cuarto período la mitología se borra, está terminada, y cede su lugar a las religiones místicas y, en particular, a la revelación cristiana, a la encarnación del Lagos. Es, el sector de (dos principios de sublimación: la intuición se torna progresivamente el guía reconocido y aceptado por la entidad en la vía del regreso a lo no manifestado.



VERSIÓN EN VÍDEO DE LA ENTRADA
Arcanos de la Sabiduría

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