LAS CEREMONIAS DEL AQUELARRE


Akerbeltz es el gran Maestro de los Aquelarres, este es el nombre con el que se le conoce entre los hechiceros y las brujas de Vasconia que han pactado con él, las gentes cristianas, lo han llamado demonio, diablo o Satanás: sin embargo, entre esas mismas gentes, hay quienes han acudido a sus homenajes y han fijado pacto con él. Estos hipócritas de doble moral, para no ser descubiertos por sus ministros y religiosos, le han puesto un sobrenombre en romance, y así le llaman y lo conocen como: “Maese Leonardo”; esto lo hacen así, como se dijo, para encubrir su reputación de nobles y es un eufemismo que usan cuando buscan de nosotros, los hechiceros y brujas, para que pactemos en su nombre con él.

LA ABJURACIÓN

Adeptos al demonio pisando la cruz – Lámina del Compendium Maleficarum

A estos hurones y comadrejas cristianas, si luego desean pactar ellos mismos, y conocer al Gran Maestro personalmente, deben guardarse de cumplir varios requerimientos, para probar que son dignos de ser acogidos, dentro de nuestro séquito de obediencia y respeto, hacia nuestro señor Akerbeltz. 

Lo Primero que deben hacer todos aquellos, cristianos o no, que desean ser iniciados en los misterios de nuestro Gran Maese, es recibir el debido bautismo y comunión, por algunos de los ministros de Akerbeltz o de él mismo en persona, es decir, encarnado en un ente físico, y en esto, puede tomar cualquier forma que le plazca; pero prefiere hacerlo casi siempre en la forma de los animales que le son caros, y que más celebran su presencia, como: los buitres, ranas y sapos, gatos, murciélagos, serpientes búhos y lechuzas, monos, perros o incluso insectos, pero cuando va a presidir un aquelarre, casi siempre, prefiere la forma de cabra, carnero o cabrón, es por eso que esta última, es la que más le representa, además, porque dicho animal, contiene en sí mismo los rasgos característicos de su talante. 

Si la comadreja, o el hurón cristiano, está decidido a formar parte de nuestra comitiva, se le indica que primero debe deshacerse de su fé cristiana y abrazar su propia naturaleza, es decir, debe comprenderse como lo que en esencia es: otro animal que comparte su vida con el entorno de Natura, un animal que nada sabe de castillos ni dinero ni de imposturas judiciales ni de leyes ni de normas ni de moral alguna que le pese, debe saber que es un ser libre, sin ataduras de ningún tipo, sólo debe sumisión a la suprema diosa Maddi y a su padre Akelbeltz.

A la que ellos llaman “virgen” deben repudiarla, debido que es una falsa imposición de su iglesia, que se obstina de renegar de la verdadera diosa, y en su lugar, han puesto a esa impostora, que, en realidad, debajo de su blanca túnica, su sexo arde de lubricidad y de lujurioso deseo, ya que esa es su verdadera Naturaleza: la misma naturaleza de nuestra madre Mari. Y así como le han puesto tapadera al origen del mundo, que no es otro que Baubo penetrada por un falo, así le han puesto cadenas a la naturaleza de la mujer que es la de ser naturalmente lúbrica y la cual no debe temer ni sofocar sus apetitos sexuales a menos que no sea con una buena juntura de sus múltiples amigos y amantes, amadores que la desean lascivamente sólo por su cuerpo, más allá de sus riquezas y que también quieren sellar con ella su parte junto con sus impulsos naturales gobernados por nuestra madre Maddi y el Maestro Akerbeltz, que también es nuestro padre, pues es él quien porta la simiente creadora y la luz de la razón, no la fé ciega y despótica que enseña la iglesia y sus ministros y que, así mismo, como pasa con Maddi, han hecho con nuestro padre, han puesto a un impostor coronado de sufrimientos y clavado en una cruenta cruz, que es el tormento de los corderos y no de las cabras y Machos Cabríos, ¡Somos animales! Somos animales de cornamenta que no esconden su naturaleza bajo ninguna tapadera, y nada ni nadie ha de atormentarnos bajo ningún fatídico concepto de “pecado” que es el símbolo nefasto de la cruz a la que debéis pisar en primera instancia para poder conocer la Luz del Verdadero Maestro, que no es otra, que la sabiduría de la naturaleza y el beneplácito de la Libertad.

EL BAUTISMO

Una vez la comadreja o el hurón ha renunciado a su falsa fé, y ha hecho sus debidos votos a la comitiva de brujos, en la que pronto ha de entrar como otro hermano, si así el Gran Maese lo dispone y lo quiere, entonces se convoca a una sesión de carácter bautismal, en la que presidirá el mismo Akerbeltz y algunos de sus ministros, además se solicitará la anuencia de varios testigos para que asistan a la ceremonia que tendrá lugar en un prado o en algún lugar de Natura que parezca lo suficientemente adecuado para la ocasión.

Una vez reunida la comitiva y estén presentes los hurones y comadrejas, que se abrirán a una nueva vida a través del bautismo, se comienza la sesión: se entra de manera procesional al campo todos aquellos brujos y brujas que han de encargarse de todo lo concerniente al bautismo, los demás asistentes pue-den entrar en sesión a medida que vayan llegando al campo, ya sea por el arte de volar, de aparición o por cualquier otro método que implique el arte, el único menester es que se llegue a la sesión de manera clandestina y guardando el estricto juramento del secreto.  

El Gran conjurador y sus oficiantes, que son los señalados como favoritos del Gran Maese en la sesión pasada, disponen del altar, que ha de ser la hermana que Akerbeltz seleccionó en la sesión pasada para engendrar su fe-cunda simiente, una vez todo dispuesto, se realiza la invocación de Leonardo, que es así como lo solicitan los hurones y comadrejas a bautizar.

La invocación de Akerbeltz es algo de sumo secreto y no conviene narrárosla aquí, así que sólo me limitaré a narrar los pasos ceremoniales.

Una vez invocado Akerbeltz, este arriba con sus vicarios que prestarán asistencia al juramento que harán comadrejas y hurones y a la vez servirán como padrinos nuevos.

Cada aspirante entonces debe arrodillarse ante la presencia de Maese Leonardo. Y así de rodillas debe decir:

«Reniego al Creador del Cielo y de la tierra. Reniego de mi bautismo. Reniego de la adora-ción que anteriormente porté a Dios. Rompo con ellos, y en esto creo.»

Entonces el Maese poniendo su garra sobre la frente rompe el Crisma del bautismo que le impuso la religión cristiana y este se borra para siempre. Ahora el iniciado estará listo para recibirse en la nueva fé, en la que se es-pera de él guarde todos sus mandamientos.

Maese procede luego a verter sobre sus cabezas, no agua, sino leche de cabras, con la cual quedan nuevamente bautizados. A continuación, se les presentan dos padrinos que son demonios de su séquito, éstos renombran al iniciado con un nombre mágico que debe aceptar sin rechistar y el que usará de ahora en adelante. Después de haber renunciado a sus nombres cristianos, los nuevos padrinos les obsequian con un sapo o un gato que deberán amamantar con su propio seno o fluidos vi-tales. Este animal, si han cuidado bien de él, le brindará muchos beneficios en lo sucesivo.

LAS PRENDAS

Adeptos ofreciendo algunas prendas de vestir a un demonio – Lámina del Compendiun Maleficarum

Akerbeltz ama a sus discípulos y acólitos como si fueran sus hijos, y espera de ellos ser retribuido en cuerpo y alma. Y ya que les ofrece en prenda toda su protección y amor, sus discípulos deben ofrecer también su fé incondicional y entera sumisión a todos sus preceptos y mandatos.

Además, deben entregarse en cuerpo y alma tanto de manera física como simbólica, es por ello que se consagra un ritual de la sangre en el que, el nuevo adepto, se purifica por medio de dicho ofrecimiento, vinculándose así para siempre a Akerbeltz. Ya comentaré en qué consiste este ritual.

Además, se debe conceder, a través de sus emisarios, una prenda de vestir que evidencia no sólo la entrega simbólica del cuerpo sino también de todos nuestros bienes materiales adquiridos durante nuestra vida, además sirve de promesa, pues expresa que así seguiremos haciendo mientras estemos a su servicio y contemplemos sus preceptos y verdadera fé.

Y como se promete entregar todo lo nuestro: nuestra alma a través de la fé y el acto del bautismo; nuestro cuerpo a través de la sangre; nuestros bienes adquiridos a través de la prenda de vestir, asimismo, se debe entregar el fruto de la naturaleza que reside en las entrañas de cada bruja y hechicero, pues, este fruto, hace parte de nuestras vidas; de modo que se le confía la vida de nuestros hijos, que son prolongaciones de nuestro ser, para que sean consagrados en sus artes, o bien, si así place al Maestro, disponga de su vida como sacrificio. Y esto se hace con total beneplácito y alegría de ánimo, ya que entregar un hijo, es realmente entregar nuestra propia vida, y no hay acto más sublime y que agrede al Maese que el de desprendernos, sin ningún temor, de lo que la Natura nos obsequia. 

EL PACTO

Adeptos en el círculo mágico – Lámina del Compendium Maleficarum

Para sellar el compromiso que se ha adquirido, se deben realizar verdaderos votos, y como el nuevo adepto ha manifestado que será capaz de entregarse en cuerpo y alma al Maese Leonardo, y como también ha dicho que todo lo que posee es para él, incluso los hijos salidos de sus entrañas, el Maestro les reclamará entonces un primer acto de fé. Por tanto, les pedirá un primer sacrificio, ya sea de su hacienda o; aún mejor, de su ¡propia naturaleza!

Es así como el iniciado, si quiere ser tomado en serio por la comitiva de los brujos y brujas; y además quiere demostrar que la devoción que profesa hacia el Gran Maestro es verdadera; deberá inmolar un cabrito negro o un recién nacido en el nombre de Akerbeltz para así ser acogido verdaderamente en su séquito.

De este modo, se designa a uno de todos los iniciados para que presente la ofrenda, se degüella a la criatura, y con su sangre, se traza un círculo en el suelo, luego todos deben entrar en él, entonces desde allí deben jurar al Maestro estricta obediencia y lealtad, diciendo:

«Oh Amado Padre te ofrecemos esta víctima para que nos aceptes en tu círculo, el cual hemos cubierto con la vida extraída de nuestras propias entrañas y hemos regresado al mismo seno de la Madre Naturaleza de donde surgió y adonde pertenece. Así como entregamos en sacrificio esta víctima, asimismo, entregamos nuestra alma y nuestro cuerpo y todos nuestros bienes a tu servicio, encerrados dentro de este círculo que es tu anillo y tu símbolo: ¡te alabamos! ¡te glorificamos! y te manifestamos ¡absoluta obediencia y lealtad!»

Luego, cada iniciado deberá hacer una reverencia e inclinarse ante el Maestro, así postrado, Akerbeltz pone su mano sobre la cabeza de aquellos que con-siente como sus nuevos discípulos y, con un gesto, indica que se levante y entonces ya podrá salir del círculo.

LOS LIBROS

Un demonio cambiando el libro de la vida por el libro de la muerte – Lámina del Compendium Maleficarum

El creador de este mundo material, que es el Dios al que hemos renegado todos los discípulos del Gran Maese, mantiene nuestros espíritus secuestrados en esta prisión de carne y huesos que llamamos cuerpo y nos ha confinado en esta tierra, en la que el animal llamado hombre ha creado leyes perjuras, en detrimento de la verdadera madre, y bajo el yugo de preceptos morales encausa-dos por una institución aún más pérfida llamada Iglesia.

Todo aquel que tenga verdadera sabiduría se dará cuenta que este mundo material, el cual se rige por estos falsos preceptos, aislados de Natura, es en realidad algo espurio que se haya en total contraste con el espíritu.

El creador de este mundo es un dios impostor que, bajo su orgullo prepotente, ha encerrado nuestra esencia en esta prisión material. Ha inscrito nuestros nombres en el oprobioso libro de la vida para así tener control de nuestra existencia; pues, en aras de la libertad suprema, pedimos a nuestro Maestro, nos borre del fatídico libro de la vida y nos inscriba en el honorable libro de la muerte, porque, sabido es, que la muer-te rompe las cadenas de esta nefasta existencia y nos abre paso a la verdadera vida del espíritu que se refocila vagando libremente en el vacío, sin rendir cuenta alguna a absurdas leyes ni a un dios esclavizante.

Así pues, cuando Akerbeltz nos con-siente esta gracia y honor, nos libera de las cadenas de la tierra y ya no somos “seres vivientes” sino espíritus libres, sin embargo, nos reserva para que cumplamos una misión importante: la de dar cumplimiento a la repulsión de la vida, y trabajar como emisarios de la muerte. 

LOS SACRIFICIOS Y OBSEQUIOS

Adeptos entregando un infante al demonio como parte del sacrificio del aquelarre – Lámina del Compendium Maleficarum

Por tanto, una de las formas más patentes que se tiene para demostrar una verdadera devoción al Gran Maestro es ofrecer cada cierto tiempo un sacrificio humano, ya que, para él, la sangre es como un licor embriagante.

Entre más le obsequiemos con vidas que se cercenan en este mundo carcelario, más será la estima que nos tendrá, observándonos como sus preferidos, pues, ese es uno de sus principales mandatos, que seamos «libertadores» de las almas que aquí caminan errantes; es cierto que entre las cristianas gentes esto les puede parecer simplemente crímenes horrendos, de hecho, es por esto que nos persiguen, nos acusan, nos torturan y nos prenden fuego; lo que ellos no saben es que, realmente, queman un cuerpo desligado completamente de su esencia, la cual vuela libre, sólo nos valemos del cuerpo como un vehículo para lograr nuestros cometidos aquí en este mundo, y mientras aquí estamos, nos valemos de él para gozar en extremo de lo sensorial dando rienda suelta a nuestra libre naturaleza y a nuestro libérrimo espíritu.

Por tanto, no temáis ofrecer en sacrificio y derramar toda la sangre que deseéis en nombre de Akerbeltz y de esta noble y sublime causa: liberar las almas de las cadenas que las apresan y reintegrarlas al seno de Maddi, nuestra Excelsa Madre Naturaleza.

No obstante, también existen otros obsequios que son del agrado de Akerbeltz, estos pueden ser animales de vuestra granja, se sacrifiquen o no, la única condición que se debe guardar, es que los mismos no posean ni una pluma o pelo que no sean de color negro o a lo sumo de color pardo, pues, la mayoría de las veces que obsequiamos al Maestro un animal, ya sea un perro, un gato, un cuervo, un sapo o un cabrón, lo convertirá en uno de sus vicarios. que de inmediato se ponen a su servicio, luego, muchos de estos, están destinados a hacer compañía a los nuevos iniciados, los cuales, deberán proporcionarse mutuo beneficio, tal como ya lo había comentado.

LAS MARCAS

Un demonio marca con su garra a un adepto – Lámina del Compendium Maleficarum

Ahora bien, muchos de estos hurones y comadrejas cristianos, llegan a este punto arrastrados por una insolente curiosidad o por una fascinación delirante que les ha cegado momentáneamente el entendimiento y no saben o no se perca-tan con antelación del compromiso que deben asumir al haber pactado con el Maestro y el haberse incorporado a nuestra comitiva de brujos y brujas, quizás creyendo que lo que se le decía antes de iniciarse era una sarta de mentiras y deseaban cerciorarse por sus propios ojos de la verdad, o quizás siguiendo el juego de sus comadronas llegan, no por acto de verdadera fé, sino por complacencia de aquella; o tal vez porque sus “principios” de rancia moralidad inculcada por la iglesia han calado tan hondo en ellos que, ante la presencia del Maestro y sus simples y liberadores preceptos, comienzan a titubear y en lo muy hondo de sus corazones se arraigan aún a esa falsa e hipócrita fé de los cristianos.

En fin, a todos ellos, los emisarios del Maestro imponen una marca con su garra, para tenerlos presentes y recordarles su compromiso.

La marca que se les hace, sin embargo, es indolora, esto cuando observan que el titubeo del iniciado se debe más a la desorientación que a un impulso de mojigatería cristiana de su corazón, pe-ro, si descubren que este es el caso, entonces la marca que hacen es muy dolorosa y sólo es para que recuerden la reprimenda y acojan realmente los preceptos y mandamientos que se les presentan. Las marcas las realizan, a menudo, en lugares donde no son muy apreciadas, así, a los hombres suelen marcarlos en la axila, en un hombro, debajo de los labios, en un párpado o en el trasero; a las mujeres, casi siempre, las marcan en los senos, en la entrepierna o expresamente en el coño, para que así recuerden la pequeña amonestación que, por ser apenas iniciados, es tan leve, sin embargo, esta marca, por lo general, presenta diversas formas de animales, ya sea un lirón, una comadreja, un sapo, un gato o cualquier otro animal, casi siempre, es la huella de la mascota que se les asigna, así, cada vez que tienen un pensamiento cristiano o piensan obrar distinto a la fé de la hermandad, el rasguño les comienza a dar un terrible escozor, esto se debe a que la mascota los vigila, y tiene la potestad de ejercer dicho poder sobre ellos. Ya has de suponer que, en estas mascotas, en realidad, se encarna uno de los diablillos que sirvieron de padrino al iniciado en su bautismo.

LA PENITENCIA

El demonio impone penitencia a los débiles de espíritu – Lámina del Compendium Maleficarum

A pesar de que los vicarios se muestran indulgentes con aquellos que han tenido este tipo de desliz y han titubeado ante los preceptos y mandamientos del Gran Maestro, la comitiva de los diablos que han encontrado este tipo de ofensa en alguno de ellos, los llevan ante el trono del Maese Leonardo y ante él deben redoblar sus votos. 

Prometen entonces que nunca adorarán la Eucaristía; que de ambos de palabra y de hecho colmarán de insultos y envilecimientos a la supuesta Virgen María y a los demás estúpidos Santos; que pisotearán y profanarán y romperán todas las Reliquias y las imágenes de éstos; además que se abstendrán de usar la señal de la Cruz, asimismo, el Agua Bendita, la sal bendecida, el pan y otras cosas consagradas por la Iglesia; que nunca harán completa confesión de sus pecados a un sacerdote; que mantendrán un obstinado silencio sobre su pacto con el Maestro, y que, en los días señalados, volarán, si pueden hacerlo, a los Aquelarres de la comitiva de brujos y brujas en los que tomarán con celo parte en sus actividades, y finalmente que reclutarán a todos los que puedan al servicio de Maese Leonardo. Y Él a su vez promete que siempre estará a su lado, y que colmará sus oraciones en este mundo y les dará la felicidad después de la muerte.

Autor: E. J. Ríos


VERSIÓN EN VÍDEO DE LA ENTRADA

Compendium Maleficarum

Arcanos de la Sabiduría

    

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