Cristo antes de Cristo


Introducción

Pero descansa la Grandeza perfecta en la luz inefable, en la verdad, la madre de todos estos, y de vosotros todos que han llegado hasta mí, yo, y sólo yo que soy perfecto, por medio de la Palabra. Ya que existo con toda la grandeza del Espíritu, que es el aliado de todos nosotros y de nuestros prójimos. Si he proclamado una palabra es para la gloria de nuestro Padre, por medio de su bondad y de su pensamiento imperecedero; es decir, la Palabra que en él reside.

Es servidumbre decir que hay que morir con Cristo, con un pensamiento imperecedero e inmaculado. ¡Es una maravilla ininteligible! La impronta inefable que es nuestra palabra, es esto:

«Yo estoy en vosotros y vosotros estáis en mí, tal como el Padre está en vosotros, en vuestra inocencia».

(…)

De acuerdo con mi voluntad he venido a revelar la gloria de mis semejantes y de mis hermanos espirituales. (..) Y así, visité un habitáculo corporal. Desalojé al que allí residía anteriormente, y yo he entrado en él. Y toda la multitud de Arcontes se perturbaron en gran medida. Su materialidad y todos los poderes surgidos de la tierra se pusieron a temblar al ver la semejanza de aquella imagen, ya que se fusionaba. Pero era yo quien en ella estaba, aunque, sin parecerme al que antes allí residía.

Porque aquel sólo era un hombre terrenal, materia del cosmos, y yo, yo provengo de arriba de los cielos. Sin embargo, por un lado, no los rechacé, y por otro, me convertí en un Cristo, aunque, no me manifesté ante ellos con el amor que de mí provenía. No obstante, manifesté a los de la tierra que era un extranjero (que no pertenecía al mundo). Y hubo gran conmoción en toda la tierra, confusión y gran revuelo y evasión, asimismo, en el conciliábulo de los Arcontes. Sin embargo, algunos se persuadieron al ver los prodigios que se realizaban a través de mí. (…) No obstante, otros huyeron impulsados por el dominador del mundo, aquel Cosmokrátor, y abalanzaron sobre mí toda clase de castigos. (…)

Entonces, estuve en las fauces de los leones. Y todo lo que habían planeado para mí, por medio de su error y de insensatez, no lo rechacé en absoluto, tampoco fui presa de la aflicción. Creyeron haberme castigado en aquel lugar, pero, realmente, nunca morí, todo fue aparente. (…)  Me vieron que fui castigado, pero fue a otro, su padre, el que bebió la hiel y el vinagre, no fui yo. Me flagelaban con la caña; y otro era el que llevaba la cruz sobre su hombro, éste era Simón. Otro fue al que pusieron la corona de espinas. Yo, sin embargo, me regocijaba en las alturas sobre el dominio total de los Arcontes y la semilla de su error, de su vanagloria, y me burlaba de su ignorancia.

No obstante, todos sus poderes los he sometido a servidumbre, pues cuando descendí, nadie me vio, ya que yo cambiaba constantemente de formas y transformaba mi aspecto a otro. (…) Y todo esto lo había hecho por medio de mi voluntad y según la voluntad del Padre, que, desde lo alto, hizo que lo cumpliera.

Estos fragmentos pertenecen al Segundo Tratado del Gran Seth del códice VII de los Manuscritos de Nag Hammadi. Textos gnósticos considerados apócrifos por la iglesia ortodoxa; pues dan a conocer facetas de Jesús, de sus apóstoles y de sus allegados muy alejadas de las concepciones consideradas canónicas. Este texto en particular, nos ofrece una visión docética de Cristo, en la que se manifiesta que éste era una especie de Daimón encarnado en el cuerpo de un hombre mortal y que todo el padecimiento de su martirio sobre la cruz, fue infringido a otro, ya que, como espíritu encarnado, podía abandonar y poseer cualquier otro cuerpo a voluntad.  Concepción gnóstica que da pie a la diversificación de los avatares de Cristo, que pudieron existir, incluso, antes de Jesucristo.  

En 1945 furon hallados escondidos en una cueva dentro de unas vasijas de barro lo que hoy se conoce como la “Biblioteca de Nag Hammadi” Son textos encuadernados de papiros escritos en copto, en su mayoría, son textos con relatos bíblicos extraoficiales considerados por la iglesia católica en su momento como herejía y hoy día se les considera textos apócrifos.

Cristo definición verdadera

Cristo un nombre que comúnmente se ve asociado a la figura de Jesús de Nazareth, sin embargo, ya a partir de su misma etimología, la cual proviene del vocablo griego χριστός lo que significa literalmente: “el ungido”, nos sugiere que tal epíteto, se ha atribuido a muchos otros personajes de la historia, pues, se sabe que el acto de ungirse con aceites era común en algunas civilizaciones antiguas del Mediterráneo, y en el marco religioso, comprendía una señal sacramental: establecía la legitimidad de los sacerdotes o, en el caso de monarquías teocráticas como la hebrea, del rey.

El rito de la unción ya se mencionaba en la Torá como procedimiento por el cual los reyes de Israel recibían una doble aprobación: una por parte de los sacerdotes, en nombre de Dios, y otra por parte de los representantes de las tribus, en nombre del pueblo.      

La consideración de “ungido” -en hebreo mashíaj, de donde proviene el término “mesías”-, sin embargo, no se limitaba al rey. La tradición judía atribuye este título a un amplio abanico de personajes que se consideran enviados de Dios.

Desde que Pompeyo el Grande anexionara Judea a los dominios romanos en el año 63 a. N. E., aparecieron varias figuras que se autodenominaron mesías: el historiador Flavio Josefo menciona por lo menos a nueve, además de Juan el Bautista y el propio Jesús, que fue considerado por sus seguidores como el último mesías que había sido profetizado en la Torá, el que traería el reino de Dios sobre la Tierra y el fin de las guerras. Cuando el cristianismo se estableció como culto organizado, este aspecto mesiánico se convirtió en el pilar fundamental para la legitimación del poder religioso, con la figura del Papa como intermediario elegido por Dios. También el islam heredaría este concepto, considerando en este caso a Jesús como el penúltimo de los mesías. En todo caso, un Cristo, es cualquier personaje místico que emprenderá una labor mesiánica sobre la tierra.

Docetismo y Gnosticismo

Ahora bien, muchas de las figuras crísticas debido a estar siempre relacionadas con lo divino y envueltas en un halo de misterio, siempre han sido objeto de discusiones sobre su sustancialidad, es decir, su ente físico o real.  

Una de las posturas más llamativas sobre la hipóstasis de Cristo es la que sostienen muchas corrientes del gnosticismo, en la que se comprende a Jesús de Nazareth, no como un hombre real, es decir, no como una figura histórica que haya padecido, de manera fáctica, los suplicios de la flagelación y de la cruz, tal como sostienen muchos historiadores. Para los gnósticos, Jesús era sólo un ente encarnado en un cuerpo de un hombre terrenal, un espíritu o una especie de Daemon, que tomó posesión en la materia, sólo para transmitir un mensaje soteriológico: El espíritu en los hombres necesita ser rescatado y devuelto al Padre (el Dios Verdadero); el espíritu de los hombres debe ser liberado de la materia que lo aprisiona. Y es por ello que Jesús, un Eón emanado del Dios supremo es enviado a la tierra con dicha misión. Y todo el suplicio de la cruz no fue más que una ilusión, ya que su cuerpo no era real, sólo era una apariencia, pues, en realidad, según el filósofo gnóstico Basilides, fue Simón quien cargo la cruz y sufrió el martirio.

Estos ideales docéticos, tienen su raíz en la influencia platónica, la cual afirmaba que son las ideas las únicas realidades y nuestro mundo es sólo un reflejo, una imagen, que la materia era corrupta, que el cuerpo es la cárcel del espíritu. Así, la doctrina docética, enraizada también en el dualismo gnóstico, dividía tajantemente los conceptos de cuerpo y espíritu, atribuyendo todo lo temporal, ilusorio y corrupto al primero y todo lo eterno, real y perfecto al segundo; de ahí que sostuviera que el cuerpo de Cristo fue tan sólo una ilusión y que, de igual modo, su crucifixión existió más que como mera apariencia. El islam conserva también este punto de vista y sostiene que el cuerpo del profeta Isa (el nombre con que conocen a Jesucristo) sólo fue crucificado como una ilusión.

El Mito de Jesús

Si el docetismo gnóstico promueve la idea de que Jesús no era un ente físico y que toda la parafernalia de su martirio y crucifixión no era más que pura apariencia, en el S. XVIII se desarrolló luego una tesis que niega por completo su existencia y su historicidad, alegando que Cristo y los acontecimientos en torno a él, más que basados en hechos reales e históricos, se basan en un “mito”, es decir, que en realidad se trata de una figura arquetípica que mantiene muchos rasgos similares con otras identidades religiosas y mistéricas contemporáneas o antecesoras de Jesucristo. La tesis se basa, principalmente, en dos postulados: 1. No hay indicios arqueológicos que prueben la existencia de Jesús y los textos bíblicos no son creíbles, debido a que las referencias son inexactas y en gran medida anacrónicas con la supuesta existencia histórica de Jesús, asimismo, los textos no cristianos también resultan dudosos, aunque podrían estar bajo la influencia del cristianismo para aseverarlo[1]. 2. Jesús no dejó escrito alguno, los anales ni las crónicas romanas registran nada sobre él, hecho verdaderamente extraño tratándose de alguien tan polémico y extraordinario como supuestamente fue Jesús. Por lo tanto, se manifiesta que Jesús fue un personaje mítico o ficticio.

Avatares de Cristo

Se cuenta más de cuarenta tipos de dioses distintos que comparten características similares a la de Jesucristo.

La postura del “mito de Jesús” de considerar a Cristo como un personaje mitológico o arquetípico se basa en los estudios comparativos de las religiones, en los que se hallan muchas similitudes con los aspectos de la vida de Jesús de Nazareth y la de otros personajes considerados mesiánicos por otros cultos y culturas. Así tenemos por ejemplo al dios egipcio Horus el cual nació de una madre virgen: Isis, en una cueva: aproximadamente un 25 de diciembre, el parto de Isis fue anunciado por una estrella y se vio asistida por tres sabios, fue un niño prodigio, se le bautizó a la edad de 30 años por Anup “ El Bautista”: tuvo 12 discípulos, resucitó a un hombre llamado El-Azar-Us, podía caminar sobre el agua, su padre Osiris fue flagelado y descuartizado y luego al tercer día Isis lo trajo nuevamente a la vida, se le conocía como: La Luz, El Mesías, El Ungido de Dios, El Hijo del Hombre, El Buen Pastor, El Cordero de Dios, La Palabra, además se le relacionaba con el León, el Cordero y el Pez.

En India hay un dios llamado Krisna que se le asemeja en varios puntos: nació de una madre virgen llamada Devaki, su parto fue asistido por ángeles, pastores, y hombres sabios que le entregaron como regalo oro, mirra e incienso, fue perseguido por un tirano asesino de miles de niños, se bautizó en edad adulta en el río Ganges, hizo milagros y prodigios, resucitó a los muertos y curaba a los leprosos, predicaba en parábolas enseñando la caridad y el amor, fue lacerado con una lanza y al morir  ascendió al cielo, era la tercera persona de una Trinidad.

En Grecia comparte similitudes con Attis y principalmente con el dios del viñedo Dionisos quien también nació de una madre Mortal llamada Sémele y engendrado por el dios supremo del Olimpo Zeus quien culminó su gestación cocido en el muslo del dios, ya que su madre murió incinerada por los fulgores de la divinidad de Zeus. Dioniso realizó milagros y prodigios, realizó una procesión triunfal sobre un asno o un leopardo, podía transformar el agua en vino, tuvo múltiples seguidores y un séquito llamado Tíaso que se sentía poseído por el dios a través de la bebida y la comida consagrada a Dionisos, fue identificado con el símbolo del carnero y el cordero, se le conocía como “El Salvador”, “El Liberador”, “El Redentor”, “El Unigénito del Supremo”, “El Redentor”, “El Alfa y el Omega”, etc.   

En fin, son muchas más las figuras religiosas o mesiánicas que coinciden en varios aspectos (con diversas variantes claro está) con la vida de Jesucristo[1]. Estas entidades “crísticas” corresponden a un lineamiento arquetípico, y, según varios estudiosos, a un culto solar de correspondencias astrales, conocida como Sol Invictus.

Astro – Teología

Rueda zodiacal medieval con una imagen de Cristo representando al sol.

La astro-teología se refiere al estudio teológico fundado en la observación de los cuerpos celestes, en esta se hallan correspondencias simbólicas entre dioses y astros. De esta manera, gran parte de los dioses que comparten las características de la vida de Jesús, tales como: su nacimiento virginal el día 25 de diciembre y su posterior muerte y resurrección al tercer día, así como su vinculación a doce discípulos, entre otros rasgos, según la astro-teología, se trataría de una correspondencia con un fenómeno solar.

El 24 de diciembre la estrella más brillante del firmamento llamada Sirius (la estrella del Este), se alinea con otras tres igualmente resplandecientes pertenecientes al cinturón de Orión (a estas estrellas también se les conoce como los 3 reyes); este lineamiento estelar apunta a la dirección por donde sale el Sol el 25 de diciembre; correspondencia con el relato bíblico de los tres Reyes Magos que siguen a la estrella del Este para ubicar el nacimiento de Jesús, que no es otro que la salida del Sol.

En el primer cuadrante zodiacal, en el hemisferio Norte, se da a lugar la primavera el renacimiento de la vida, de la luz Solar, comprende las casas Aries, Tauro y Géminis, es el llamado equinoccio de primavera que entra alrededor del 20 o 21 de marzo (cuando las horas de luz y oscuridad son equivalentes); luego alrededor del 21 o 22 de junio comienza el solsticio de verano, que corresponden a las casas de Cáncer, Leo y Virgo, en este último cuadrante del zodiaco del solsticio de verano, que corresponde a la casa de Virgo, se da el tiempo de la cosecha, las aguas del Nilo en Egipto crecen y dan origen a la vida, la constelación de Virgo, que en latín significa Virgen, se halla por tanto ligada simbólicamente al eterno femenino: a la Madre virginal del sol que comienza allí su progresivo descenso en el horizonte; pues, a partir del 21 o 22 de septiembre con el equinoccio de otoño en las casas de Libra, Escorpio y Sagitario, los rayos del sol son más exiguos gracias a la inclinación terrestre, y al llegar el 21 o 22 de diciembre se da comienzo al solsticio de invierno ya que el sol llega al punto más bajo en el horizonte; se dice que es la muerte del astro rey; no obstante, el sol aparenta permanecer estático durante tres días, en sí, la misma etimología de la palabra nos indica esto mismo, pues, en latín solstitium significa literalmente “cuando el sol está estático”; luego de estos tres días de aparente quietud, el sol se mueve un grado hacía arriba, es por ello que se dice que el 25 de diciembre el sol experimenta una especie de “resurrección”. Ahora bien, los tres días de su aparente estatismo en el firmamento y de su progresivo declive hacia el sur, éste permanece orientado muy cerca de la constelación llamada Cruz del Sur por lo que se dice que el “Sol muere en la cruz”; lo que origina la correspondencia de la crucifixión de Jesús y de los otros dioses solares que sufren un padecimiento igual o idéntico, aunque todos resucitan al tercer día de dicho acontecimiento. En realidad, se trata del período de la transición del Sol antes de cambiar su dirección al hemisferio Norte que trae consigo el final del deshielo y las tinieblas invernales, el sol se abre a otro periodo de renovación, es decir, la primavera que significa la esperanza de la vida y la salvación de las criaturas de la tierra.

El Sol visita en su tránsito desde su nacimiento hasta su muerte doce casas zodiacales; correspondencia con los doce discípulos de Cristo. El sol hace su vida y muere en la cruz zodiacal, el símbolo de la cruz fue adjudicado al cristianismo, cientos de años después del s. I. no fue inmediatamente después de una supuesta crucifixión, en realidad, la cruz del cristianismo es una adaptación de la cruz del zodiaco, son varias las culturas precedentes, a los supuestos hechos del padecimiento de Jesús en la cruz, que hacen corresponder estos suplicios, el resurgimiento o  el nacimiento de un dios el 25 de diciembre, que no es otro que el resurgimiento o el nacimiento del Sol.  

“La religión cristiana es una parodia de la adoración al sol, en la cual ubican a un hombre llamado Cristo en lugar del sol y le dedican la adoración originalmente intencionada al sol”

Thomas Paine

[1] Otros personajes que han sido relacionados son: Attis, Adoniz, Buda, Esculapio, Mithra, Odín, Osiris, Tammuz, Zoroastro

[2] Como las del historiador Flavio Josefo y Eusebio de Cesarea, considerado este último como “Padre de la Iglesia”



VERSIÓN EN VÍDEO DE LA ENTRADA

Arcanos de la Sabiduría

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