AHRIMAN: El Demonio de la Perversidad de la Mente Humana


  • « ¿Quién eres y por qué estás aquí
  • ¿Mi nombre? Mi nombre es Akomanah. Soy el diablo de la mente maligna. Estoy aquí para guiarte a través de las puertas de la adversidad. Tu decisión ha abierto la cerradura. Fue la llave que abrió la puerta al Arezura.
  • ¿Cuál decisión?
  • La decisión de ponerte de pie y enfrentarme en lugar de permanecer en el piso consumido por tu debilidad. Ahora eres tú quien debe dictar si te arrepientes o no de esa decisión porque elegiste la oscuridad y no hay vuelta atrás desde aquí. La puerta que has atravesado ya no existe y por lo tanto no es posible dejar esto, la fuente misma de todo lo que temes.

Respondí nerviosamente:

  • No te he llamado nunca. ¿Por qué te presentas ante mí?

El demonio se río entre dientes y respondió:

  • Entiende oscuro mago, no necesitamos ser convocados para manifestarnos porque moramos dentro de ti. Estamos vivos por medio de los pensamientos, las palabras y los hechos. Somos los hijos de Ahriman. No buscas a Ahriman.  

Ahriman os encuentra en la oscuridad de vosotros mismos. Comprende esto también … una vez que hayamos despertado; no descansaremos hasta que te hayamos exaltado o destruido.

Lo que has estado experimentando recientemente y a través de tu vida es una prueba del Div Arashk. Esta prueba se creó solo para ti de una manera muy específica y todos te hemos estado observando.»

Desde el reino de la divina oscuridad lo que muchos conocen como el vacío, acabas de tomar una decisión. Ésta la has tomado por medio de malvados pensamientos, de tu injuriosas palabras y tus actos innobles. Tu decisión ha abierto las puertas del Arezura (Infierno) que te llevará al mismísimo trono del Rey de la oscuridad. Todo lo que ha experimentado a través de tu actual vida física te ha traído a este instante crucial.

Has sido observado durante mucho tiempo. Y te observaba para estar seguro de que todo esto era obra tuya. Así que, te tengo buenas y malas noticias.

En efecto, estas obras malvadas son tuyas. Por tanto, este es tu comienzo, pero también es tu fin. Ahora comienza tu iniciación. Prepárate para tu viaje hacia la oscuridad eterna y a integrarla en tu alma. ¡Sabed que el único consuelo que allí encontrarás es que posees la fuerza suficiente para crearte y percibirte a ti mismo!

Desde tu interior comenzarás tu noviciado. Poned minuciosa atención al viaje y obsérvalo muy de cerca, pues, es el espejo que refleja el conocimiento de tu verdadero YO en todo su poder y gloria.

En la mitología dual del Zoroatrismo (o Mazdeísmo), existe una oposición entre los hermanos gemelos Ahura Mazda (que vive bajo la luz) y Ahriman (que vive en la oscuridad). Los gemelos son hijos del dios Zurvan, “Tiempo”, el último ser que existió en el vacío original. Cuando llegó el momento en que debían nacer los hermanos gemelos, Zurvan le prometió a su primogénito que habría de gobernar el mundo. Ahura Mazda, a quien se le otorgó el don de conocer el futuro, le dijo esto a su hermano. Entonces Ahriman, con el propósito de salir primero, mintió diciéndole a su padre:

“Soy Ahura Mazda, tu hijo”

. Pero Zurvan no se dejó engañar y respondió:

“Mi hijo es luz y aroma, pero tú eres oscuridad y hedor”. Entonces Zurvan comenzó a llorar.

Ahura Mazda (Ormuz) es el sabio cuyo conocimiento no posee limites: creo el sol, la luna y las estrellas. Dio el ser a la Buena Mente, que opera dentro del hombre y de toda la creación.

Ahriman (también llamado Angra Mainyu, que significa “Espíritu destructivo”) creó a los demonios y lanzó un ataque contra Ahura Mazda, quien consigue, no obstante, rechazarle hasta la oscuridad diciéndole:

“Ni nuestros pensamientos, ni nuestras enseñanzas, ni nuestros planes, ni nuestras creencias, ni nuestras palabras, ni nuestras almas, están de acuerdo.”

Entonces Ahura Mazda creó a Gaymorat, primer hombre y primer sacerdote del fuego. Pero Ahirman renovó su ataque y atravesó el cielo en forma de fuego abrasador y con él trajo el hambre y la enfermedad, el dolor, el deseo y la muerte. Luego Ahura Mazda puso un límite al tiempo, atrapando a Ahirman dentro de la creación. Ahriman trató de escapar de la creación, pero no pudo. Por esa razón, permanecerá haciendo el mal hasta el final del tiempo.

Ahirman es la personificación de la duda de Zurvan y corrompe el mundo para crear el pecado y el mal. Corrompe todo lo que toca y se regocija por ello. Por tanto, en su profundo odio, hizo un temible juramento:

“Mi victoria será perfecta. He ensuciado el mundo con inmundicia y oscuridad, y lo he hecho mi fortaleza. He secado la tierra, para que mueran las plantas y en envenenado a Gayomart, para que muera.”


Desde muy antiguo se han desarrollado religiones, filosofías y doctrinas que pretenden dar culto a la materia y tratan de concebir el cielo en la tierra, así, sostienen que el dominador de tal Paraíso Terrenal es el hombre en sí mismo; por tanto, no busca ni conciben ideas externas en cuanto a la divinidad se refiere, para estas corrientes, el propio individuo se concibe como un Dios en potencia, y se arriba a la cúspide de esta divinidad a través de la exaltación del ego, aniquilando toda relación espiritual con lo extra sensorial, busca más bien, todo lo contrario, pues, se basa en las sensaciones tanto placenteras como de dolor, concibe la corporeidad como un templo que debe ser honrado y santificado en su esencia material aquí y ahora.

Gran parte de estas corrientes, están adscritas al llamado “Camino de la Mano Izquierda” el cual busca romper con todo tipo de tabúes y convencionalismos éticos-morales, se centra exclusivamente en las necesidades del individuo, pues, intenta por medio de diversos modos, nada ortodoxos, una “liberación psicológica”, una “gnosis” o conocimiento de su individualidad, exaltando el ego y la voluntad, y dejando de un lado la condición social, incluso, la propia condición humana… pero ya tendremos oportunidad de abordar este tema.

En cuanto a los cultos arhimánicos, no son pocos los satanistas que se inclinan por evocar esta entidad, la cual conciben dentro de sí mismos, así, el mago negro se identifica con su Yo demoníaco (como se deja entrever en el fragmento que escuchamos en la introducción, extraído del libro de Kurtis Josep: La Magia Negra de Ahriman)este alter ego le exhorta a sublimarse por encima de su condición humana, buscando con ello, como ya se dijo, una especie de “deificación”; pero también contempla un “plan” destructivo, si ya no de la humanidad entera, por lo menos sí de manera individual, se cree pues, en la devastación del ser como un acto necesario para instaurar uno nuevo, donde prevalezca lo esencialmente humano, que, para ellos, no es otra cosa que el hombre adámico, es decir, el hombre en su estado natural, sin tabúes ni reglas, un hombre que no tiene conciencia ni del bien ni del mal, en fin, un animal libre en el entorno de un  “Nuevo Paraíso Terrenal.”  

Estas ideas quizás se transmitan de mejor modo con las palabras de Brian Sharp, extraídas de su libro El Sendero de Ahriman:

«Ahriman nos da libre albedrío para iluminarnos y explorar el mundo mientras lo consideremos necesario. Ahriman tiene un plan para nosotros, simplemente es necesario escucharlo y comunicarse con él por medio de la evocación y el ritual. Os ruego no dejarse engañar y creer que Ahriman es un Dios afable e íntimo. Ahriman se haya al lado de todos y permite que la ley natural tome su curso. La Ley del Talión debe entenderse. Nosotros seguimos siendo animales con deseos poderosos que se necesitan ser cumplidos. Esto es natural y divino; el mundo material es el mundo de lo divino

Todo este pensamiento obedece al dogma, al ritual, y en cierto modo, a una evolución humana, en todo caso, en contra sentido a todo lo espiritual, en fin, pertenece, se quiera o no, al ámbito de lo religioso.

Sin embargo, más allá de toda esta faceta religiosa, se contempla la esencia de Ahriman en las concepciones materialistas de nuestro mundo contemporáneo, en el que se ha esfumado, casi por completo, el credo en la trascendencia espiritual humana, donde el valor del individuo se contempla, no  por el individuo per se, sino por los bienes materiales que éste posea, vivimos en la exaltación de todo lo mundano, el rey del mundo es el dinero y la reina la vanidad. Así lo observa Robert Mason en su ensayo El Advenimiento de Ahriman:

«En la presente quinta época cultural, la influencia ahrimánica en la cultura humana está alcanzando un punto crítico. La moderna revolución científica, desde el Siglo XV, ha estado en gran parte inspirada por Ahriman. Él es el inspirador del materialismo amoral, ateísta, mecanicista, y el tipo de talento que esta cultura supone.  Ahriman se opone al incremento de conciencia porque promueve la inteligencia y la ciencia. Ahriman quiere: borrar cualquier rastro y toda posibilidad de conciencia humana libre, independiente; quiere que el ser humano no llegue a ser un individuo consciente, sino sólo un miembro de una especie general de pseudohumanidad — ser un límite inteligente de los animales de la tierra, un “homunculus”.  Ahriman es el inspirador del tipo más extremo de materialismo “científico”: de la doctrina según la cual no existe espíritu o alma en el mundo; que la vida misma no está de hecho viva, sino que sólo es un conjunto de procesos mecánicos; que la realidad se basa sólo en lo cuantitativo, que no hay realidad en la cualidad — color, sonido, etcétera; incluso que el ser interno de los humanos es una confluencia de fuerzas materiales. En el nivel emocional, él trabaja en los instintos humanos subconscientes, inspirando el miedo, el odio, el anhelo de poder y los impulsos destructivos del sexo. En el nivel mental, inspira el pensamiento rígido y automático; (…) Este pensar “abstracto” está desprovisto de cualquier actividad interna consciente y de cualquier conexión real a la experiencia viva, creando una conciencia ensombrecida, sin luz, color, o imágenes.»

Este ensayo está basado, en gran medida, en las propuestas de otro gran ocultista y filósofo austriaco: Rudolf Steiner quien proponía que Lucifer se había encarnado hacía el III milenio a. de C.; que la encarnación de Cristo tuvo lugar el año 33; y que en el III milenio de nuestra era, tendrá lugar la encarnación de Ahriman. Steiner, hace énfasis en diferenciar estas figuras y contrastar unas con otras, así, describía la potencia de Lucifer como algo que incita el humano a todas las exaltaciones, los falsos misticismos, al orgullo de elevarse sin frontera y la de su opuesto Ahriman (equivalente de Satán) como algo que incita el humano a las supersticiones materialistas.

«Ahriman encarnado se presentará probablemente como el Cristo. El Cristo no reaparece en un cuerpo físico, sino en una forma supra-física, etérica. Ahriman puede encarnar “macrocósmicamente” en nuestras computadoras. La humanidad adquirirá nuevas facultades de pensamiento consciente y clarividencia. Ahriman busca pervertir estas facultades, y desviar la humanidad y la tierra de sus destinos en el plan evolutivo de los Dioses.

Sociedades secretas ahrimánicas influyen en política, finanzas, y cultura. Un “Maitreya” falso está “surgiendo” como un Cristo falso.»

El Advenimiento de Ahriman


El Advenimiento de Ahriman por Robert S. Mason

VERSIÓN EN VÍDEO DE LA ENTRADA

Arcanos de la Sabiduría

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