LIBER ALCHIMIAE

Esta sección comprende todo lo referente a la alquimia y su simbología; entre estos, conceptualizaremos y describiremos el uso de los diversos artefactos utilizados por los alquimistas, intentaremos desentrañar las distintas expresiones de la alquimia las cuales estaban conformadas por un lenguaje oscuro y por diversos símbolos complejos. Aunque, en cuanto a los símbolos, no sólo nos ceñiremos a describir y documentar aquellos pertenecientes a la alquimia, sino también, muchos otros que corresponden a la simbología esotérica universal.

La Alquimia

La Alquimia no se aprende, se experimenta. Si algo han dejado claro los alquimistas de todos los tiempos a través de los tratados que nos han trasmitido es que cada buscador que ha emprendido el seguimiento de la Obra, si ha alcanzado la meta, ha sido mediante pasos casi siempre irrepetibles.

El paradigma alquímico es tan extenso que, a todos los niveles del quehacer humano, desde el arte al pensamiento, desde la técnica a la experiencia religiosa, ha determinado la configuración de una parte muy extensa de la cultura y de la historia, casi desde que el hombre despertó a una conciencia lúcida de su entorno. Ha constituido, unas veces de modo consciente, otras intuitivamente, un aspecto fundamental de nuestro contacto con la realidad y de nuestros intentos por integrarnos en la unidad esencial del universo.

Ha logrado unir lo mágico a lo lógico; y cualquiera que haya sentido la necesidad de integrar el pensamiento racional en la conciencia de lo trascendente ha tenido que recurrir al paradigma alquímico para explicarse, siquiera a modo de ejemplo, unas evidencias que suelen escapar a nuestras inquietudes más profundas cuando nos cegamos a la urgencia íntima de superar la cotidianidad y no somos capaces de concretarlas a través de experiencias propias o ajenas que nos puedan acercar al convencimiento de lo inefable.         

Existe una piedra que no es tal piedra. Un objeto valioso que carece de valor, un ente multiforme que no tiene forma. Una cosa desconocida que todos conocemos.

Zósimo de Panópolis
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